Un motivo para sonreír de vez en cuando viene que ni pintado. Todos necesitamos que alguien diseñe una sonrisa para nuestra cara, con colores brillantes y duradera a poder ser. Aunque cada vez hay menos diseñadores de sonrisas, la demanda no deja de aumentar. Pero en cualquier caso, la necesidad de una sonrisa y la predisposición a darla no se rigen por las leyes de la oferta y la demanda, sino por la voluntad del corazón.
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