miércoles, 30 de noviembre de 2011

Quiero a yo





Pero que poquitas canciones te piden que te quieras. ¿Qué a qué viene esto?¿ Es que hace falta que ponga una lista de canciones con: Te quiero, quiéreme, le quiero, no me quiere, quiere a otro, nos queremos, quiero, quieres, queremos, querido, por querer, quiero quererte…?¿y que hay de quiérete y después quiéreme?
"Como quieres que te quiera si el que quiero que me quiera no me quiere como quiero que me quiera". 
Quien escribió esto obviamente no pensó que, a lo mejor, ese que no le quiere como quiere que le quiera no sepa quererse a si mismo como para quererle a ella  y encima con exigencias.
Hace falta valor para valorarse a uno, y es que no hay más sufrimiento que el de ser rechazados por nosotros mismos. Que se vayan al cuerno todos los que se quejan de desamores ajenos antes de los propios, porque una cosa está clara: no siempre nos vemos con los mismos ojos, y todos alguna vez nos hemos rechazado, unos más, otros menos.

Venga, que no cuesta tanto escribirle al amor propio, que seguro que nos lo acabamos agradeciendo a nosotros mismos.
<<Me quiero, me gusto. Quiero estar conmigo a solas, pero contigo no puedo. Solos yo y yo, sin ataduras, sin intermediarios, sin anuncios…porque si estoy conmigo a gusto no necesito nada más.>>
Suena altamente egocéntrico si, pero para aquellos que no distinguen entre amor propio y enorme ego. Que no cuesta tanto reconocer que todos alguna vez nos hemos lanzado flores en sentido metafórico, pero pobre orgullo que esconde esa parte de ti de la que ni puedes ni quieres huir.

lunes, 28 de noviembre de 2011

No, de nada.


No. Que ganas tenía de soltarlo, porque aunque parezca una de las palabras más sencillas de decir, a veces cuesta, y mucho.
Hay situaciones que te piden a gritos un "NO", en cambio muchas veces decimos "SI" porque…¿Por qué? ¿Por qué cuando esa amiga interesada te llama para quedar cuando no queda nadie más le dices que si? ¿Por qué cuando estas desbordada en el trabajo y a última hora de ese horrible Lunes con tu mesa llena de papeles llega tu superior con un nuevo trabajo aceptas? ¿Por qué cuando te dan un pisotón de esos que duelen hasta horas después y nos preguntan que si estamos bien decimos que si?¿Por qué cuando te piden ir a un lugar y tu quieres quedarte dónde estás accedes a ir? ¿ Por qué cuando una persona  fea nos pregunta si nos parece  guapa no somos sinceros? ¿Por qué no podemos decir que no nos gusta ese jersey amarillo chillón más visible que las señales de trafico fluorescentes por la noche, que con tanto amor nos regaló la  abuela?
Porque decir que no a algo nos cuesta más que hacer aquello que aborrecemos para evitar las consecuencias de la negación. Porque a todos nos molesta que nos nieguen algo que queremos sin ponernos en el lugar de la otra persona, o fingiendo que lo hacemos pero intentando inculcar nuestras propias preferencias.
 Nos pasamos la vida intentando evitar el "NO" para complacer al resto (meta imposible), pero lo cierto es que "NO" debería ser nuestra palabra favorita.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Si ya lo cantaba pereza: con los pies fríos no se piensa bien.


Te despiertas una de esas mañanas en las que todo te parece igual. La luz, la oscuridad, la seda, el algodón y el esparto. Todo, todo tiene el mismo color, el mismo tacto y la misma cara. El café te sabe a agua y el agua…el agua no tiene sabor.
Te miras en el espejo y tu rostro se camufla entre tus pensamientos de madrugada. Mientras buscas en tu cabeza una melodía que ambiente el Domingo que te depara, un monótono sonido va apoderándose de ella. No te molesta, tampoco te acompaña, sólo está ahí.
Y como las hojas que abandonan el árbol a su pesar, te dejas llevar por la ausencia de vitalidad de tus pies fríos.
Ni los escalofríos ni los temblores superan el efecto que la soledad provoca en ti. Sientes que te consumes lentamente, pero sólo lo sientes, no piensas en ello.
Pensar, pensar, dicen que el pensamiento enloquece. Yo no les creo. La locura está profundamente relacionada con los sentimientos. Nadie piensa el dolor, lo siente, pero no sentir acaba produciendo dolor.
Sentir, sentir, ¿Qué es sentir? Hoy no lo sé, quizá lo sepa un día sin h muda. Mudas quedan mis palabras atrapadas en estas cuatro paredes que me acogen por obligación. Yo soy su huésped. Yo soy su movimiento. Ellas son mi abrigo. Ellas son mi oído. Juntas somos mi mundo.
Cada persona es un mundo, pero no es sin el mundo que le rodea. La vida es un círculo vicioso de mundos que se entrelazan entre si y se destruyen porque sí. Unos mundos desaparecen del tuyo, otros llegan, pero, inconformistas, todos buscamos un mundo mejor.
Lo cierto es que hoy no tengo ganas de entrar en mi mundo, no sin calcetines. Últimamente lo noto frío y distante y no quiero que mis pies se den cuenta. No me importa el tacto de los calcetines, sólo el tacto de mis pies cansados de no cansarse de andar con ganas. Son el reflejo de mi mundo y…es mi obligación que sientan lo contrario que yo. Porque somos así, cuando nos sentimos tristes tratamos de convencer a quien mejor nos conoce y a nosotros mismos de que estamos contentos. Pero así sólo nos auto delatamos y nos volvemos extraños a nosotros mismos. Hoy no se quien soy. Lo que si se es que no soy esa del espejo de en frente, seguramente el espejo se haya confundido. Pero no voy a pensarlo más, mis pies ya titubean al hablar por el frío y ya solo puedo pensar torpemente mal.