Quién me diría a mi que hace tan sólo cinco días estaba en Navarrete, puede que durmiendo con Toby en mi cama. Quién me diría a mi que para darme cuenta de que tengo unas amigas fabulosas haya hecho falta tanta distancia.Quién me diría a mi que necesito verlas por skype o hablar con ellas por teléfono tanto como ducharme cada mañana. Quién me diría a mi que viviría sin mis padres y mi hermano bajo el mismo techo. Quién me diría a mi que a medida que escribo esto no puedo evitar llorar. Quién me diría a mi que escuchar un mensaje de mi abuela en el contestador del teléfono de mi nueva habitación me daría tantas ganas de estar alllí con ella, darle un abrazo enorme y llenarla de besos.Quién me diría a mi que si, que mi sueño de estudiar en la capital se esté haciendo realidad. Quién me diría a mi que conocería el verdadero significado de Sentimiento Colegial por dentro. Quién me diría a mi que coger el metro sería una de las acciones que más realizo ultimamente. Quién me diría a mi que de la noche a la mañana me he convertido en novata del CMU San agustín. Quién me diría a mi que me divertiría tanto con gente que aún casi conozco. Quién me diría a mi que viviría una tragedía el segundo día de mi estancia aquí. Quién me diría a mi que salir a correr por Avenida Complutense sería tan reconfortante. Quién me diría a mi que por fin me estoy dando cuenta de lo que valgo, que no es poco. Quién me diría a mi que no me siento menos guapa por no maquillarme. Quién me diría a mi que sea ahora cuando experimente emociones que creí que nunca llegarían. Quién me diría a mi que sería capaz de no echarme atrás con personas aparentemente inaccesibles. Quién me diría a mi que un simple gesto de aprecio me animaría a sonreir. Quién me diría a mi que experimentaría lo que realmente es el miedo. El miedo a perder. Perder a quienes más quiero, perder las llaves de la 213, perder la vergüenza, perder la dirección, perderme yo. En fin, quién me diría a mi que a pesar de todo lo que dejo artás, me gusta mi nueva vida. No es mejor que la que se queda con 18 años de mi vida. Ni peor. Es diferente. Cambios, muchos cambios, pero yo los recibo con los brazos abiertos, con la mirada despejada, con las ganas en el cielo, con hormigas en el estómago, con fuertes latidos en mi corazón, con mi juventud despegando hacía sabe Dios a donde. Pero este miedo no me asusta. Me preocupa menos que no tener miedo, porque es algo con lo que ya contaba...
Quién me diría a mi que se acumularían las despedidas, que nunca llegue a despedirme porque siempre serán un hasta pronto. Quién me diría a mi que sonreiría al escuchar "te fuite". Quién me diría que ante la tristeza ganen miles de carcajadas. Quién me diría a mi que me soltaría el pelo y ahora ande con la melena al viento sin preocuparme por qué dirán. Quién me diría a mi que la felicidad dura más que una telenovela. Nadie me lo diría, nadie me lo ha dicho ni me lo dirá nunca, pero prefiero que sea así. Porque la magía de la vida está en no esperar que lo que se nos antoja suceda, sino en aprovechar lo que nos está sucediendo ahora, a las 3:13 de la mañana. Y ahora lo sé, se que voy a disfrutar de cada momento a fuego lento, con la seguridad de que no me quemaré, y si así sucede, seguro que pronto encuentro la cura.
Quién te diría a ti que estoy escribiendo palabras optimistas. Quien te diría a ti que justo aquí acaba lo que escribo.
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