El día que existan
las personas dejaré de creer en las mariposas. Dejaré de querer alas para
volver a querer mi voz. El día que las personas dejen de interpretar un papel
que no les corresponde me sumaré al teatro de la vida en donde no se puede
tener todo, pero tampoco hay dinero que lo compre. El día que las puertas
cerradas decidan suicidarse, me comprometo a comprarle un pomo a mis ideas. El
día que los mosquitos dejen de picar, tus ojos perderán su profundidad. El
día que los zapatos de tacón sirvan para andar, renuncio a los ositos de
gominola. El día que los lapiceros tengan mina infinita, prometo construirte
una casa de algodón de sal. El día que inventen la empatía, tiraré el amarillo
a la basura. El día que me digas te quiero, recordaré que ese día jamás
llegará.

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