miércoles, 26 de octubre de 2011

Métodos de definición.


¿Alguien me podría definir compañerismo?
Existe una diferencia abismal entre contestar la primera idea que se nos viene a la cabeza, consultarlo con el diccionario y consultarlo con la almohada.
Desgraciadamente el primer mecanismo es el más empleado en nuestra espontánea o tal vez precipitada sociedad.
La segunda opción es para los altos, para los bajos, para los guapos, para los humildes, para los interesantes, para los interesados…para todas las personas que creen que todo tiene un significado y que debe estar escrito en algún lugar. Pero esto me suena mucho a campaña publicitaria de Coca-Cola. Tal vez  el problema de este grupo simplemente sea que no saben definir. Pero yo no me creo que alguien no sepa definir, si todos hablamos con palabras, escribimos con palabras, nos manipulamos con palabras…, obviamente definiremos con las palabras. Si a la hora de describir algo no se sabe cómo , es muy probable que el motivo sea que realmente se desconoce el verdadero significado de aquello que se pretende  describir. Pero estas personas prefieren buscarlo en el diccionario antes de invertir el tiempo de búsqueda entre las páginas del alfabeto  en idear una definición propia, porque creen que no saben definir.
Antes de continuar con el tercer método, me gustaría aclarar algo que quizás conduzca a ambigüedad: con consultarlo con la almohada no me refiero a reflexionar en ello mientras estás recostado en tu cama, tampoco quiero llevar a nadie a  rebuscar en la almohada, la definición no está ahí escondida.
Sólo busco demostrar que todos tenemos una almohada interior (aunque muchos no lo saben)en la que dejamos reposar nuestras ideas sin que pierdan su forma esencial, pero que si tengan la oportunidad de madurar y asegurarse de la coherencia de sus hipótesis antes de salir disparadas por nuestra boca.
Bien, aclarada esta cuestión, sólo me queda añadir que este grupo no es muy abundante, al menos no voluntariamente. Porque con la vida tan acomodada que se nos presenta en la que el único dedo que debemos mover para encontrar algo es el índice del ratón del ordenador, resulta complicado llegar a conocer a esas personas que elaboran una definición con los cinco sentidos, o incluso con los seis.
 No pretendo reprimir ni dirigirme a nadie en concreto, pero si alguien se da por aludido, le felicito y le animo a unirse a este último grupo. Es más, le garantizo que no se arrepentirá, porque la capacidad de definir únicamente se adquiere en la mente, y la mente recibe lo que nosotros le enviamos.
Y, para aclarar un poco el asunto a toda mirada oscura de incomprensión, aquí va la definición de compañerismo método por método:
Si empleamos el primer mecanismo, la definición de compañerismo quedaría más o menos de la siguiente manera: Pues es eso…cuando tú tienes que estar con alguien y aguantarle y el también te aguanta a ti porque os ha tocado así.
Si, en cambio, mientras nos estamos tomando una Coca-Cola, lo consultamos con el diccionario, nos encontramos con esto:  Relación de amistad, colaboración y solidaridad entre compañeros.
Pero si decidimos ser creativos en nuestro propio beneficio, y formamos una definición en la mente con nuestros recursos, el resultado varía dependiendo de la persona, pero es posible que quede algo del estilo: Es una relación entre dos o más personas en la que entra en juego la capacidad de convivencia y la honestidad de cada cual a la hora de tomar decisiones conjuntas, de manera que no siempre se beneficie el mismo conjunto.

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